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En los últimos tiempos, la líder opositora Suu Kyi Aung San se ha convertido en una especie de vocera del país. Lo que sucede es que más allá de que actualmente está en el poder Thein Sein, su adversario político, toda la nación vive momentos especiales desde la llegada a la democracia por primera vez en su historia en 2011, y no se trata de una rivalidad como la que puede producirse en otros casos.

Más allá de eso, lo que sucede es que la líder de la oposición en Birmania ha señalado que si bien es cierto que siguen existiendo casos de violencia dentro del territorio nacional, éstos no tienen nada que ver con una intención manifiesta de los políticos locales de exterminar a todos los seguidores musulmanes, en favor de los budistas, con mayor poder adquisitivo y más cercanos a las fuerzas del poder.

Incluso, Suu Kyi ha señalado al respecto que “los budistas en el país también han sido víctimas de ataques y que existe miedo en ambas partes del conflicto”, aunque claro que eso parece poco real si tenemos en cuenta las condiciones de visa en las que habitan ambas poblaciones. En cualquier caso, suma para Birmania que no se realice un conflicto en torno a la temática, aunque la propia opositora ha señalado ya que necesitan ayuda internacional para terminar con el asunto.

Hay que recordar, al respecto, que según cifras oficiales, no de Birmania sino de otros países, unos 140.000 rohingyas han sido desplazados por la inestabilidad asociada a la violencia. Por eso mismo quienes defienden a esta minoría fueron en su momento los primeros en criticar a la premio Nobel de la Paz, cuando fue galardonada con esta institución.

Vía: BBC
Imagen: The Guardian