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En los últimos días habíamos vuelto a hablar del maltrato que muchas veces el Gobierno de Birmania, además de los otros colectivos, tienen para con las personas que pertenecen a las minorías rohingya y kachin dentro del territorio de esta nación. Pues bien, parece que incluso por casualidad, la realización de un nuevo censo podría llegar a exaltar aún más las diferencias que existen entre estas culturas, según un comunicado oficial al respecto.

En efecto, en las últimas semanas Birmania ha sido sometida a un nuevo censo, particular éste pues es el primero en mucho tiempo que se realiza bajo democracia en el país, y muchos analistas sociales consideran que sus resultados podrían “exacerbar las tensiones étnicas”, considerando que hace más de tres décadas que no se realiza un relevamiento acerca de la composición social de esta nación.

“Un censo más sensible a las realidades políticas o realizado en un momento menos inestable, podría haber limitado o evitado algunos de los problemas”, ha señalado en este sentido a los medios de prensa Jonathan Prentice, director del programa de Asia de Crisis Group, quien se encuentra en Birmania analizando la situación social y la posible desembocadura de un relevamiento como éste, que fue muy discutido desde el principio.

En tal sentido, se debe destacar que las principales discusiones vienen de la mano de la ausencia de una enorme cantidad de familias que pertenecen a las etnias antes mencionadas, sobre todo las rohingyas, que han sido “borradas” de los resultados del censo. Una situación que se agrava y que la comunicad internacional ya le ha pedido a Birmania en numerosas ocasiones que solucione, más allá de que sus autoridades parecen hacer oídos sordos al respecto.

Vía: La Vanguardia
Imagen: Press TV