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El ejército de Birmania ha sido señalado en numerosas ocasiones como el culpable de terribles persecuciones sobre algunas de las minorías sociales que habitan en este país. Y por si eso fuera poco, en medio de las presiones internacionales para mover a su cúpula directiva, la ONG Fortify Rights ha denunciado que esta fuerza de choque persiguió en los últimos tiempos, y torturó, a integrantes de la etnia kachin.

Todo se hizo conocido concretamente a partir del informe que relataba los casos de varios ciudadanos locales que pertenecen a esta etnia, y que fue titulado de forma muy sugestiva como “Pensé que me matarían”. En el mismo se detallan todas las persecuciones en diferentes formas que el ejército nacional habría perpetrado contra esta minoría social, que es tan perseguida como la de los rohingyas.

En el estudio, se pueden leer algunas frases como por ejemplo: “las autoridades han torturado a civiles kachin con tácticas brutales e inhumanas, y los responsables de esos crímenes han actuado con completa impunidad durante tres años”, es decir, básicamente desde que el actual Presidente Thein Sein se ha hecho cargo del poder, y dando la razón a muchos de sus detractores que se quejaban justamente estas situaciones tan aberrantes.

Matthew Smith, director ejecutivo de Fortify Rights, fue incluso más lejos y emitió un comunicado oficial hacia todo el mundo, en el que asegura que “el Gobierno debe cumplir con su deber y parar estos crímenes para garantizar que no queden impunes”. Por si fuera poco, en el informe se comentan los casos de 78 personas que sufrieron de forma directa o indirecta el accionar de estas fuerzas de seguridad que, paradójicamente, deberían cuidar al pueblo.

Vía: El Confidencial
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