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Aunque Birmania ha logrado salir de casi 50 años de militares en el Gobierno nacional, sucede que en muchas situaciones aún se maneja de forma distinta a la mayoría de los países de occidente. Eso desemboca en que en algunas circunstancias muy específicas, se produzcan desencuentros que terminen con sanciones económicas para sus autoridades, como ha sucedido de forma reciente por parte de los Estados Unidos.

En tal aspecto, las noticias indican que más allá de las discusiones y promesas internacionales, finalmente el presidente estadounidense Barack Obama ha decidido renovar las ya famosas sanciones contra Birmania. De hecho, las mismas fueron confirmadas a lo largo de esta semana mediante una carta enviada al Congreso por el mandatario británico, que realizó en su momento una visita que resultó histórica al país en el año 2012.

Aunque en sí las sanciones no son tan duras de forma directa para los birmanos, su alcance sí que es terrible, pues las mismas prohíben a las empresas y ciudadanos estadounidenses invertir en ese país. Incluso, se prohíben también todos los negocios en distintas partes del mundo que personas con nacionalidad norteamericana tengan con pares birmanos que en su momento hayan estado en contra de la democracia.

“La apertura política es apenas incipiente, persisten las preocupaciones sobre el conflicto en curso y los abusos contra los derechos humanos en las zonas donde hay minorías étnicas, particularmente en el estado de Rakhine, en tanto los militares siguen teniendo un papel en las actividades políticas y económicas del país”, indicó al respecto el propio Obama en las últimas semanas, y parece que habrá que creerle.

Vía: El Economista
Imagen: Panorama