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Ensordecida por la globalización, Myanmar teme por su cultura. Para los visitantes, la vida en Myanmar da la impresión de ser una sociedad tradicional que no cambia. Esta imagen es engañosa. Detrás de la fachada de una sociedad inmutable Myanmar es un mundo abierto a la competencia. La vida está cambiando y se está preparando el terreno para una reacción contra la globalización. Myanmar está integrado por un complejo conjunto de culturas donde la etnia Bamah ha habitado el país por más de un milenio.

Con sus herencias socio-religiosas y lingüísticas distintivas, los budistas birmanos han dominado a una variedad de otros pueblos. La suya ha sido una cultura fuerte, que ha resistido oleadas de influencias indias, chinas y occidentales. En contraste con Japón, Corea del Sur y otras sociedades -incluída la China de hoy- Birmania ha permanecido inmune a las influencias occidentales. Muchos observadores asumen que Myanmar será capaz de conservar estos patrones culturales aún bajo una considerable presión.

Sin embargo, otros creen que la cultura de Myanmar es vulnerable y está amenazada por fuerzas internas y externas (culturales, económicas, políticas y aún generacionales). En general, reina en el país un sentimiento de hostilidad hacia el extranjero. Una de las culturas temidas es la china, corporizada a través de la influencia económica.

El temor al crecimiento de la cultura islámica también existe, en términos de su mayor crecimiento demográfico. India es una muestra, ya que ha dejado de ser un país mayoritariamente budista. Hace años el Director de Turismo de Myanmar dijo que el turismo occidental había destruído la cultura Thai en Bangkok, y que Myanmar en su conjunto no dejaría que esto sucediera.

Vía: Nation Multimedia
Imagen: Blogosfere