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El dinámico ambiente de YangonUn itinerario clásico debe incluir, al menos, las cuatro ciudades más interesantes: Bagan, Amarapura, Mandalay y Yangon, la capital. Esta última, la capital hasta 2006, es una ciudad pintoresca y caótica. Pero su vida urbana es muy atractiva por su cosmopolitismo y riqueza étnica.

El icono es la Pagoda Shwedagon, la más importante del país, considerada una de las maravillas del mundo. Su gran cúpula dorada, de casi 100 m. de altura, es visible desde toda la ciudad. Merece la pena dedicar tiempo a esta impresionante obra de 2.500 años de antigüedad. Omitir esta visita es como ir a París y no ver la Torre Eiffel.

Para los budistas es el lugar más sagrado. Resulta curioso que para ellos la verdadera identidad sexual de Buda es todavía un misterio. De hecho, algunas de sus monumentales figuras lo muestran con rostro afeminado.

Callejear por el centro de Yangon permite, además, visitar otros muchos monumentos budistas, como el templo Suye Paya o el sugerente Chauk Htat Gyi, en el que se encuentra la famosa imagen del Buda reclinado, de 65 m. de longitud. Y, cómo no, acudir al célebre mercado Bogyoke Aung San, un paraíso de dos mil tiendas para los buscadores de gangas.

En él, aparte de practicar el obligado regateo (hasta el 50%), hará bien el viajero en adquirir unas babuchas para cumplir con el exigente protocolo de descalzarse cada vez que se visita un monumento budista. Entre los recuerdos que uno puede llevarse de Birmania están los típicos longyis, artículos de artesanía, parasoles, lacados, marionetas, joyas de jade, piedras preciosas, etcétera.

Vía: La Gran Época
Imagen: Sobre Turismo