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La Unión Europea no ha podido ser más clara al respecto: los habitantes birmanos que profesan la religión musulmana y son pertenecientes a la etnia rohingya, deben ser considerados por las autoridades de Myanmar como ciudadanos nacionales. Sin embargo, parece que el Presidente Thein Sein y compañía siguen haciendo oídos sordos a la situación, porque han vuelto a anunciar que no existirán modificaciones en esta concepción al menos de momento.

Lo terrible del caso es que más allá de la lucha de derechos que corresponden a esta minoría, la discusión tiene que ver además con la necesidad manifiesta que existe dentro de la sociedad birmana de terminar con los episodios de violencia que se producen entre las personas que pertenecen a esta etnia musulmana rohingya, y quienes profesan el budismo, una minoría pero más poderosa que la mayoría.

Por eso, es que en las últimas horas ha provocado gran rechazo a nivel internacional el hecho de que las autoridades de Birmania decidieron rechazar una resolución de la Organización de las Naciones Unidas, en la que claramente se les pide “otorgar la ciudadanía a los musulmanes rohingyas y poner fin a la violencia budista en su contra”.

La única declaración al respecto, en tanto, fue ofrecida por el portavoz presidencial, Ye Htut, quien ha señalado en tal sentido que la ONU, y mucho menos la UE, no pueden atacar ni amenazar a Birmania para que acepte a los ciudadanos rohingyas como parte de su población estable y con plenos derechos. “No podemos dar derechos de ciudadanía a los que no están incluidos en la ley, cualquiera que sea la presión. Ese es nuestro derecho soberano”, ha señalado Htut al respecto.

Vía: Hispan TV
Imagen: Totally Cool Pix