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Hace apenas días habíamos anunciado los enormes esfuerzos del Gobierno de Birmania por restablecer la paz en todo el territorio del país, y parece que casi como respuesta a ello, una enorme cantidad de guerrillas, tanto pertenecientes al colectivo budista como al musulmán rohingya, se han levantado en distintas partes de la nación para hacer ver que el cese de las hostilidades se encuentra aún muy lejano.

Es así que por estas horas, cualquier que viaje a Birmania podrá encontrarse con una terrible postal: cientos de reclutas vestidos con chándales raídos y calzados con chancletas de plástico. Sus palabras muchas veces son imposibles de entender, pero básicamente en cada uno de sus multitudinarios cantos se revela que todos ellos están dispuestos incluso a dar la vida por la causa de sus pueblos, algo que las autoridades no están pudiendo evitar.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que estos levantamientos no tienen la misma intensidad en todo el país, debido a que los puntos más álgidos del conflicto se han situado en la frontera de Birmania con China, un sitio que se encuentra controlado por el Ejército Independentista Kachin, y donde realmente, las autoridades de la nación no tienen absolutamente ningún tipo de decisión.

De acuerdo a la palabra de quienes pertenecen a esta minoría, su intención es que se produzca una modificación de la Constitución, de la mano de una declaración del Estado federal. Claro, eso parece poco probable, y por eso son pocos los que creen que las tensiones, al menos en esta franja del territorio nacional, puedan darse por acabadas en un corto período de tiempo.

Vía e imagen: El País